Nuevo miércoles, nuevo post, nuevo protagonista del blog.

Volvemos una vez más con un artículo pensado para los amantes de la jardinería y el cuidado de plantas. Estamos seguros que a nuestro protagonista de hoy lo has visto en algún jardín, incluso es probable que lo tengas plantado en casa.

Planta trepadora, florece en primavera y sus flores son blancas y perfumadas. ¿Sabes ya de quién estamos hablando?

Así es, del jazmín.

A continuación, te enseñaremos cómo se cultiva este arbusto. Aprenderás cuáles son los cuidados que necesita para desarrollarse correctamente y lograr una gran floración.

¿Empezamos?

¿Qué es el jazmín?

Si nos has estado leyendo a lo largo de todo es tiempo, sabrás que, en uno de nuestros artículos, te contábamos cuáles eran las enredaderas más bonitas y comunes para decorar. Y el jazmín estaba entre ellas.

Pero, ¿sabes realmente cuáles son sus características más importantes?

El jazmín, conocido científicamente como Jasminum, es un género de plantas que abarca alrededor de 200 especies. Algunas crecen como arbustos y otras como trepadoras, pero si algo tienen en común es la belleza de sus flores.

Hoy nos centraremos en la especie más común, el Jasminum officinale.

El Jasminum officinale, la especie más común

Nombre científico   Jasminum officinales
Nombre común   Jazmín común, jazmín blanco, jazmín de verano, jazmín morisco
 Clase   Magnoliopsida
 Familia   Oleaceae
 Origen   Planta originaria del Cáucaso

El jazmín común es una enredadera capaz de desarrollarse hasta los 6 metros de altura. Presenta una gran ramificación y su follaje está formado por hojas compuestas de hasta 9 folíolos con forma lineal-lanceolada y con los bordes enteros.

Pero si hay algo que debe importante de su apariencia es su floración.

El jazmín florece en primavera y las flores se desarrollan en inflorescencias. Estas inflorescencias crecen como ramilletes y son de color blanco. Cada una de las flores cuanta con cinco pétalos.

Sus frutos son bayas.

Otro aspecto muy a tener en cuenta del jazmín, es el perfume que desprenden sus flores. Con esta planta tendrás un jardín oloroso y de gran belleza.

Y no sólo eso.

Quizás no lo sepas, pero el jazmín es muy empleado en la industria de la cosmética, perfumería, aromaterapia o fitoterapia. Además, sus flores son utilizadas en infusiones para elaborar té de jardín.

El cultivo de jazmín: Qué debes saber

¿Te ha picado la curiosidad y quieres plantar jazmín? ¿Tienes uno de estos arbustos, pero no sabes qué cuidados necesita? Si es así, no está de más que prestes atención a lo que vamos a detallar a continuación.

Ten en cuenta la ubicación

Al jazmín no se le puede plantar en cualquier lugar. Hay que tener especial cuidado en la ubicación de siembra, pues la luz que recibe o el clima exterior van a ser determinantes para su correcto desarrollo y su supervivencia.

En cuanto a la luz, el jazmín necesita luz solar para crecer (pleno sol es lo mejor), aunque también tolera zonas de semisombra.

Durante el invierno, sobre todo si vives en una zona castigada por las bajas temperaturas, te recomendamos que lo resguardes un poco de las heladas. De hecho, antes incluso de plantarlo, ten cuenta el clima en el que vives.

¡Y no te olvides del espacio!

Recuerda que el jazmín es una enredadera capaz de crecer varios metros de altura, por lo que intenta ubicarlo en una zona con espacio suficiente para un desarrollo libre.

La tierra, mejor con un buen drenaje

Otro aspecto de su cultivo que quizás no sepas es que el jazmín también se puede cultivar en maceta. Es una de las ubicaciones más empleadas para decorar un jardín.

Dependiendo de donde hayas decidido plantarlo, el sustrato puede variar. Por norma general, esta especie puede desarrollarse en casi cualquier tipo de suelo, siendo lo ideal uno rico en nutrientes.

Para maceta, lo mejor es que uses un sustrato de cultivo universal mezclado con perlita.

Y algo muy importante, debe ser un sustrato que drene bien el agua de riego. El jazmín, como muchas otras plantas, no tolera los encharcamientos.

El riego: abundante en verano

Como muchas especies vegetales de estas características, el jazmín requiere más cantidad de agua en su etapa de crecimiento. Durante primavera y verano trata de hacerlo cada 2 o 3 días, asegurándote en todo momento de no excederte.

En invierno riega cuando lo necesite, es decir, comprueba si la tierra está seca o está empezando a secarse. De nuevo, trata de no encharcarla pues sus raíces podrían pudrirse.

No mojes sus hojas ni las flores, sobre todo si está en exterior (el sol podría quemarlas).

Abonar una vez al mes

De nuevo y al igual que con el riego, echa fertilizante una vez al mes durante la temporada de desarrollo, así estimularás la floración.

Lo más recomendable es emplear un abono orgánico (como por ejemplo compost). Sin embargo, también puedes usar fertilizantes específicos. En este último caso, antes de hacer nada, asegúrate de cuál es el que mejor se adapta a tu jazmín y si es necesario, acude a un centro de jardinería.

Tutores: más que recomendables

Esta enredadera de flores perfumadas puede cultivarse apoyada en muros o soportes, pero, al hacerlo en maceta o en zonas apartadas de las ya mencionadas, hay que emplear tutores o estacas.

¿Por qué?

Pues la razón es muy sencilla. Aunque el jazmín tiene la habilidad de trepar, es muy probable que le sea complejo si no lo ayudamos. Usando estacas podrá trepar y crecer más fuerte y sano.

Coloca el tutor a unos pocos centímetros de la base y con cuidado envuelve el arbusto a medida que va creciendo.

La poda de mantenimiento

Durante la etapa de desarrollo, elimina las hojas, flores o tallos que se encuentren en mal estado. También puedes podar rebrotes del pie. No podes el jazmín en plena floración, ya que podrías detener el crecimiento de las flores.

Usa tus propias manos o herramientas previamente desinfectadas.

Características y cultivo de una especie.

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